©LOS
DÉMONES Y EL DESTINO DE LOS HOMBRES/Por Luis Edgar Cutiva G. ©
14-10-14 - 8:12
P.M. Tomado del Libro "Los Secretos de la Navidad" de Luis Edgar Cutiva G.
Entre los griegos son llamados ángelus o también démones los
enviados para transmitir un mensaje tanto si son hombres (Homero, llíada, 5,
804; 13, 2; Heródoto, 1, 99, etc.) como dioses: Hermes, Iris, Némesis, etc.
(Homero, Ilíada, 2, 786; Odisea, 5, 29; Platón, Leges, 4, 717.
Los
Démones, (distribuidores) héroes y demás almas que rellenan el espacio vacío y
que están representados en los duendes y gnomos del taller de Papá Noel, son
los que, hoy día, rigen la mala fortuna; porque hay buena fortuna y mala
fortuna. La buena fortuna es aquella que administra la Divina Providencia;
representada en las leyendas de Papá Noel, y entregadas a los niños que se
portan bien, directamente del Reino de Dios y se descarga cuando el tiempo de
Dios y el tiempo del hombre se sintonizan a las 12 en punto, en el tiempo
perfecto de Dios, porque debajo del sol hay tiempo de sembrar y tiempo de
segar.
El hombre que sintoniza su mente con la buena fortuna de Dios, se
caracteriza porque su hablar es "Dios mediante" o “en el nombre de
Jesucristo”, quién es el único Mediador Divino entre Dios y la raza de los
hombres en estos tiempos.
La mala fortuna la rigen los
démones y demás almas que influencian la mente del hombre que no alinea su
voluntad a la voluntad perfecta de Dios. Su hablar es egoísta y soberbio:
"Como sea", "pase lo que pase", "así sea lo último que
haga... esto lo consigo".
Ese tipo de afirmaciones engendra la
semilla de imperfección y rebeldía, que toman los Démones y se encargan de
alimentarla con formas mentales equivalentes a mensajes que envían a la mente y
con pequeños resultados que fortalecen la creencia "en su propia
creación" haciéndole creer que él es como Dios y que sin importar su
voluntad, ni su actuar, sino en nombre del "libre albedrío" lo
consigue. Entonces muchas personas afirman: "Por qué esa persona siendo
tan mala y le va tan bien". No envidies la suerte del inicuo. S:37
Cuando esas formas mentales
han llenado el espacio de una vida, los Démones la toman y se la devoran en
gran banquete hasta la última gota. En el plano físico esto se evidencia con
pérdidas tras pérdidas hasta llegar a la angustia y el terror. Esta es la mala
fortuna.
Los Démones se encargan de
convertir en caos la vida de quienes su destino ha sido gobernado por ellos y
quieren liberarse rectificando su camino. Confunden la mente y lo llevan al
error para que renieguen de Dios. No están dispuestos a ceder su fuente de
alimento que son las emociones de angustia del poseído. Confunden todos sus
asuntos y dan la batalla; pues un día fueron adorados como dioses por la mente
incauta que había creído que su prosperidad pasajera era resultado de Dios sin
importar su iniquidad. Todos sus asuntos son confundidos y caen en el caos. Los
negocios se cierran, las oportunidades se abren para producir causas pasajeras
de alegría y esperanza; porque conocen la debilidad de la carne y la derrumban
para alimentarse con la desilusión y la pérdida de la fe y la esperanza. Porque
la esperanza que demora es tormento para el corazón y árbol; mas árbol de vida
es el deseo cumplido. Pr13:12
Juegan con el destino de los
hombres. Todo se hace incomprensible ante la situación del que es poseído por
los Démones. Cualquier palabra genera contiendas. El dinero que le llega con la
esperanza de traer prosperidad se convierte en desdicha porque es efímero.
Hasta que todas sus puertas se cierran y solo queda una puerta abierta: La
puerta del arrepentimiento. Volver al Padre y clamar: ``Padre, he pecado contra
el cielo y ante ti; ya no soy digno de ser llamado hijo tuyo". Lc15:21 O
continuar bajo la dominación psíquica hasta su total destrucción. El camino de
Dios es estrecho y en la vida de un hombre solo hay espacio para ser ocupado
por un espíritu. El de Dios o el del mal. Cuando se produce el arrepentimiento
sincero y verdadero se inicia el camino de la liberación, el cual debe ser
acompañado; cada hora, cada día y cada evento de desesperanza y desilusión, con
la alabanza y adoración a Dios.
Ante el cierre de una puerta,
la caída de un negocio, la oportunidad perdida, la incapacidad de cumplir con
sus responsabilidades financieras y familiares o cualquier desilusión se debe
proceder así:
Adopte la responsabilidad
consciente de los resultados en su vida como de su causa y no de la voluntad de
Dios, porque la voluntad de Dios es "buena y perfecta" Ro12:2 y
arrepiéntase del error del divorcio provocado entre la voluntad de Dios y su
voluntad por ignorancia.
“Señor, perdóname; mi
iniquidad ha torcido mis caminos y ha producido caos en mi vida. Perdóname,
mírame con misericordia, no emitas juicio contra mi descendencia, ni contra mi
familia con maldición en razón de mí, ni de mis antepasados. En razón de mí, no
castigues a quien me ha servido con ayuda económica, en forma de préstamo o
desinteresadamente. Por mi culpa y mi arrepentimiento libéralos Señor y
bendícelos. Perdónales la contienda a la que mi conducta les ha llevado a
emprender contra mí. Suéltalos del yugo de mi iniquidad. Padre Nuestro, llena
mi mente con la poderosa presencia de Jesucristo, nuestro señor; restáurame en
razón de su sacrificio y sangre derramada por nosotros.
Perdona a quienes me
persiguen en razón de mi fracaso. Libéralos del yugo de mi iniquidad y de mis
errores, que como humano he cometido y que los ha arrastrado al precipicio
junto a mí. Perdona la semilla de odio en sus corazones y que desató su ira
contra mí. Perdóname porque una parte de mí lo ha provocado y líbranos de esa
cadena de acontecimientos. Por el Amén. Amén.
Luis
Edgar Cutiva G. ©



