jueves, 22 de febrero de 2007

LA MAGIA SEXUAL- SAHAJA MAITHUNA

Mucho hay por hablar de este tema que apasiona a tantos y que aporta tan maravillosa herramienta para el despertar de conciencia y para dirigir nuestras energías para energetizar nuestro entorno y atraer aquello que deseamos.

Poco a poco dejaremos en este portal semillitas que irán conduciendo de la mano a los buscadores de las enseñanzas perdidas en las noches de los tiempos. Bienvenidos a este tema que tambien es candente.

La magia sexual tiene mucha relación con la práctica tántrica aunque se diferencia en el objetivo que busca, pues la primera va tras el poder y el despertar de conciencia, mientras que el tantra pretende alcanzar la consciencia espiritual.
La magia sexual desde la concepción gnóstica es el arte de la sublimación de las energías sexuales para el despertar de kundalini y la percepción consciente del Ser Real y se define en otras funcionalidades como el arte de utilizar el acto sexual para canalizar las energías seminales y enfocarlas en la concreción de un deseo, así como para la expansión de la conciencia de la vida anterior, y parte de la idea concebida de que el acto más importante en la vida del ser humano, tanto en nivel psíquico como biológico, es la potencialización de las energías sexuales durante el orgasmo o clímax en la unión sexual el cual se usa conscientemente, a cambio de la satisfacción meramente pasional, para el logro de los objetivos anteriormente expuestos.
Hay cuatro factores fundamentales que deben darse para que la experiencia de la magia sexual se lleve a cabo con éxito:
El primero se refiere a la comunicación extra-sensorial que ocurre durante el acto sexual, por la elevación de los sentidos que perciben más allá de lo evidente. Por ejemplo, tenemos la sintonía no verbal existente entre la pareja, quienes deben ponerse de acuerdo en hacia donde serán enfocadas las energías sexuales.
El segundo factor es el que se relaciona con la alta sensibilidad mental que se tiene antes, durante y posteriormente al coito, pues el ser humano concentrado en el acto sexual es especialmente vulnerable a cualquier estímulo sea positivo o negativo.
El tercer factor tiene conexión con el despertar que la sexualidad provoca en niveles profundos de la psique de la persona como planos inconscientes, mundos astrales o el Kundalini. Esto se comprueba por la frecuencia de sueños o visiones que se dan después del acto sexual.
Y el último factor, es que mucha gente dedicada al Tantra experimenta durante el coito lo que se conoce como Samadhi, o la percepción de la eternidad y la disolución de total del ego, lo cual se acompaña por lo general por la intensa sensación de que se es absorbido por la pareja.
En el momento de hacer el amor se libera mucha energía la cual puede ser utilizada y operada para propósitos mágicos o logros determinados y no se debe dejar que se disipe y se desperdicie. Tal energía puede ser utilizada para la consagración del mismo practicante o para la influencia telepática en otra persona, etc. Siempre respetando la libertad de elección que tienen las personas de lo contrario se incurre en magia negra.
De la manera como se desperdicie esta energía, se estarán desperdiciando las oportunidades del despertar de conciencia y de ayudarnos a magnetizar nuestros proyectos, negocios, etc. El poder de esta energía es múltiple y sobrepasa los tabúes que existen al respecto, los cuáles fueron dados exclusivamente para impedir que la humanidad accediera y usará conscientemente una energía tan maravillosa y poderosa, que puede que puede llevarnos a la iniciación y libertad. Sin embargo los que se mofan de esta práctica no se mofan del uso animal y pasional que le dan a la energía sexual.
También existen rituales en los que se utiliza la transustanciación que nos lleva a crear el elixir oculto de la vida a partir de los fluidos de la pareja y que se pueden operar para magnetizar un objeto.
Todas estas prácticas de magia sexual parten del mismo principio del Tantra blanco: la sexualidad humana tiene implicaciones más profundas que la simple procreación y que la mera satisfacción animal y pasional.
Por medio de cualquier acto tántrico la pareja toma consciencia de las necesidades del otro y se unen no solo en un intercambio sexual erótico o pasional sino en un intercambio de energías que se enfocan en el otro para el logro de aquello que él o ella desean.
Se fortalecen los vínculos espirituales entre la pareja practicante, pues debe realizarse entre varón y hembra conscientes y preparados para tal fin, ya que no es dado para cualquier par de personas que decidan por mera curiosidad tal práctica, sino es guiada, y así el acto sexual es regenerador y espiritual, y logra la integración psicológica necesaria para separarse de las trabas culturales e ideológicas que imponen la vida actual.

2 comentarios:

adan dijo...

exelente y por lo tanto es en cierta forma una practica de perejas casadas entre si que formen un matrimonio y hagan esto por amor y con amor. con una conciencia superior y que no tenga solo que ver la sexualidad si no antelar esta dispocicion y acuerdos fisicamente y mentalmente.

Salva dijo...

Salva dice...
Los que lo hemos sentido, al menos yo, me he sentido transportado, en una paz nunca sentida antes, el mundo que nos rodeaba era de otra dimensión y color. Pero sólo lo he sentido alguna vez y tiendo a tratar de encontrarlo de nuevo.